sábado, 2 de agosto de 2008

VAN GOGH (Pum Pum)




Van Gogh es un artista especial para mí. Sus cuadros decoraron las casas que habité en mi niñez así que su imagen ha quedado en mí con la fuerza y el halo de misterio que solo nos dejan las cosas vividas a temprana edad. Quizás por eso para mí es el único pintor que existe más allá de sus pinturas. Ni siquiera Dalí con toda la extravagancia que he escuchado que lució logra ser un personaje que trasciende a sus cuadros en lo que a mi toca.

Pero Van Gogh es distinto. Siendo chico, el oír que comía pintura lo convertía casi en un héroe para quién se preguntaba si el crayón amarillo tendría gusto a limón. La automutilación de su oreja me provocaba algo de pena entonces, hoy ya no lo hace. Estoy convencido que fue una decisión artística, quizá una declaración en contra de la simetría o alguna otra genialidad¿?. En esta época de piercing e incrustaciones corporales aquel atentado al cuerpo ha perdido la capacidad de conmover; igual que un iraquí volando en pedazos.

Lo curioso que vengo a descubrir es que no había reparado en que nunca supe cómo fue que se suicidó. Hasta esta noche en que me pongo a escribir sobre él no estaba enterado de semejante vacío de información. Ok, ahora ya lo sé y su leyenda no hace sino acrecentarse a mis ojos. Resulta que se pegó un tiro. De haber tenido que apostar me hubiera inclinado por algún veneno o hasta por ahorcarse. En esa época me imagino que no serían tan frecuentes los casos de suicidio por arma de fuego que hoy aparece como la mejor opción para este trámite, pienso yo. Pero lo que lo hace especial a este tiro es que no lo dirigió a la cabeza como dicen los libros, ni siquiera al corazón, que es un tiro eficiente si se cuenta con la pericia de dar de lleno en él. No, resulta que eligió dispararse en el estómago y agonizó durante dos días antes de morir el 29 de julio de 1890.

¿Por qué el suplicio? ¿Por qué no evitar el dolor en lo posible?. Se me viene a la cabeza ‘¿no habrá sido un accidente?’, pero enseguida lo descarto. No solo contradice a todos los libros de historia, sino que sería un golpe duro a lo que creía saber. Puede haber sido por superstición. Quizás quería que su cerebro y su corazón cruzaran intactos el umbral al otro lado. Pero lo que me parece lo más delirante y quizás por eso lo más probable, es pensar que la quiso disfrutar. Que quiso verla venir. Nada de misterio. Nada de dejarse sorprender. Esperarla de frente y mirarla a los ojos y quizás robarle algún secreto, por un instante, antes de desaparecer en la nada que llegaría de todos modos algún día y sin su aprobación. Tocarle el hombro (o hasta el culo, por qué no?) a la dama de la guadaña y decirle: ‘Vos y yo. Esta noche. Ponete linda, pedazo de puta.’. Eso es tener bolas. Y uno que se pone orgulloso cuando invita a salir a cualquier mina… . Claro que yo a aquella cita prefiero reservarla para el final. Solo para el final.


P.D.: El día que se cortó la oreja, se fue de putas y llevó la oreja en la mano como regalo. Un groso.

9 comentarios:

Walter Leonardo Doti - (Filosofo Multimedia) dijo...

Yo estuve en el Museo Van Gogh de Amsterdam y, para ser absolutamente franco, me conmovió mucho poder estar en un lugar tan improbable con mi mujer, pero los cuadros, mmm... no sé. Me da la impresión de que no cumplen con la prerrogativa que Ud. mismo estableció para determinar si algo es o no una muestra estética de valor. Me refiero al famoso "si a mi no me sale, es arte".
Por lo demás, por la biografía detrás de la obra, debo decir que no me impresiono fácil. Ese tipo de compadradas, esa clase de locuras hijas del tormento o la locura, me parecen propias de los tipos que tienen vidas tan poco interesantes en sí mismas que se ven obligados a condimentarlas de excentricidades. Como el compañerito molesto del curso que hacía travesuras para llamar la atención. La diferencia es que hay cosas que se pueden perdonar en niños de 7 años pero resultan insoportables en señores grandotes con todo y barba.
Es interesante notar el vínculo entre este tipo de locuras y las obras artísticas. Los que realizan verdaderas obras - los que legan a la humanidad, por ejemplo, un puente - no andan por ahí haciendo payasadas, no se cortan la oreja ni se pegan dos tiros en el estómago. Ni mucho menos pretenden que la calificación de la historia hacia ellos venga de la mano del patetismo.
No hay tal cosa como el arte: sólo una histórica sacralización del patetismo.

Idea dijo...

No estoy de acuerdo con Walter, yo también estuve allí aunque es muy probable que no hayamos visto lo mismo.
No sé si al decir usted “si a mí no me sale es arte” para demostrar que la pintura de Vincent no cumple con las prerrogativas necesarias para definir un obra de valor artístico usted está sugiriendo que sería capaz de pintarlas. Si es así, estimo que su soberbia le está jugando una mala pasada.
Si por otro lado ha leído algo de la vida de este pintor, es cuando menos arriesgado decir que sus “compadradas” o “excentricidades” son una muestra del poco interés de sus vidas o de la mediocridad de las mismas. Entre otras cosas está subestimando a la locura, pretendiendo acotarla y resumirla como una payasada. Van Gogh murió en la más humillante de las pobrezas, sin poder siquiera imaginar que la historia fuera a calificar sus obras de forma alguna, esa pretensión de trascendencia se la adjudica usted, y no conforme, pretende saber de sus ulteriores intenciones.
Quizás sea pertinente analizar el vínculo entre la locura y la creación artística (que usted resume como una sacralización del patetismo) pero no creo que se pueda hacer a través de la simplificación de la locura y mucho menos por decreto (esto es sin una discusión profunda) de la negación del arte sin antes ponerse de acuerdo en su definición.
Pero, lo discutimos si usted quiere.

Walter Leonardo Doti - (Filosofo Multimedia) dijo...

Como no.
1) Lo de "si a mí no me sale, es arte" no es algo que yo haya dicho, aunque sí algo con lo que coincido. La proposición es del Sr. Oliver Twister. Y comparto su contenido por el hecho de que encierra la idea de que el arte no es más que la precisión técnica en el desarrollo de una técnica. Desdeño la idea del arte como una actividad de genios y musas; de que ciertos grados de complejidad cuantitativa generan saltos cualitativos. Pues, en cualquier campo de que se trate, cada vez que el asunto presenta aristas diversas y una composición laberíntica, decidimos salir del enredo con la ayuda de un helicóptero (de todo laberinto se sale por arriba). Así es como surgen los conceptos "indefinibles", mágicos: el arte, la inspiración, el amor, el alma, la naturaleza, dios, etc.
2)De seguro no hemos visto lo mismo en tal museo, pues la mayoría de las personas que lo visita sale diciendo que ha podido acceder al arte, a la inspiración, al amor, al alma, a la naturaleza, a dios, etc. a través de la obra de nuestro holandés. Yo, en cambio, tan sólo vi unos cuadros de curiosa factura y vi también por qué este hombre uniauricular no fue famoso cuando estaba vivo: sin la condescendencia que se otorga a quienes han fallecido (sin la aplicación de la falacia post-mortem) difícilmente alguien diera crédito a su obra.
3)Sin soberbia porque no lo consideraría un mérito y después de años de estudiar dibujo y pintura, me animo a decir que yo también podría pintar cuervos de dos trazos.
4)La vida de Van Gogh es tan interesante (o tan poco) como la vida de cualquiera. Y no creo subestimar la locura. Pensé que la estaba sobreestimando: la locura no es una virtud, no constituye una identidad en quien la padece. Por el contrario es un demérito, un reverso o una cara negativa: no un ser, sino un no-ser-esto.
5)¿En qué sentido habla bien de una persona el hecho de haber muerto en la más humillante de las pobrezas? Hay aquí una reivindicación del fracaso, un reflejo de lo dicho antes a favor de la locura. Una visión romántica que ensalsa la caída, el sufrimiento, el dolor, la sinrazón, el patetismo.
6)Por último, utilizaré las palabras de mi querido Unamuno para responder a aquello de que las intenciones de trascendencia de Van Gogh son una adjudicación mía: "«El que os diga que escribe, pinta, esculpe o canta para propio recreo, si da al público lo que hace, miente; miente si firma su escrito, pintura, estatua o canto. Quiere, cuando menos, dejar una sombra de su espíritu …»
7)Noto en su "Pero, lo discutimos si usted quiere." una suerte de sarcasmo o más bien una respuesta a un supuesto sarcasmo mío al haber escrito la misma frase que reproduce Ud. en un comentario a su blog. Si es así, sepa que en mi caso no hubo tal presumida ironía. Con mi "si quiero lo discutimos" quería decir que si era su deseo podíamos intercambiar opiniones.

Anónimo dijo...

apuntó al corazón, pero era tan desgraciado que no acertó

tu visión de van gogh, basada en el cliché (al igual que la de dalí, aunque deliberadamente creada por él mismo) que distorsiona en la mente del vulgo la idea de lo que el arte y el artista deben ser, es patética

Van Gogh no era Bukowski. Realmente era un pobre tipo que quería ser uno más y no podía. Quiso ser un pastor como todos, y no pudo, un artista como los otros, y tampoco pudo. Quiso casarse como un hombre normal, y no fue capaz. Su acercamiento a las prostitutas se debía a su fanatismo religioso cristiano (creía que eran redimibles) y a la marginalidad a la que se veía arrastrado a su pesar

Y, lo más importante, fue un mal pintor. Por lo tanto, de él debería hablarse más en libros de psiquiatría que de arte

Sos un tarado con tu tonito amable

Anónimo dijo...

No entiendo de qué sirve sostener que "si a MÍ no me sale, es arte". Si alcanza a decirlo un demente, todo es arte. Si lo dijera Miguel Ángel, prácticamente nada lo sería

El arte es un símbolo claro de la realidad. Esto dice mucho y dice nada. Miguel Ángel pintó figuras casi grotescas con colores chillones en ambientes algo fantaseosos. Suponemos que esa la visión de la realidad de su época. Entonces quizás no podamos acceder a la realidad objetiva. Entonces, para qué el arte. Aun así, fue un genio, rembrandt lo fue y turner lo fue. Y sabemos que, más allá de su maestría técnica, lo son por su brillante contacto con la realidad, por cómo nos acercan a ella. El por qué último del genio sigue siendo un misterio

Pero Van Gogh, no fue un genio! Mal pintor y loquito

Fede dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fede dijo...

¿"Van Gogh no era Bukowsky" debe ser entendido como una crítica a Van Gogh o como un elogio? Bukowsky era un mal escritor y ni siquiera estaba loco, así que no debería hablarse de él en ninguna parte.

Eugenia dijo...

Después de tantas cosas que se escribieron no sé por dónde empezar...
Simplemente voy a dar mi opinión sobre el tema:
El arte se basa en lenguajes complejos. Para ser un artista se necesita trabajar de manera minuciosa, metódica, quasi científica.
Por supuesto que un artista puede sensibilizarse con determinados temas, personas, lugares, vivencias, y eso no quiere decir que luego realice un análisis racional y detallado para reflejar un mensaje inspirado por estas cuestiones en su obra de arte.
No entiendo cómo mi amigo Doti se anima siquiera a comparar los cuervos que él podría pintar, con los que ha pintado el genio de Van Gogh: ¿Es que no se da cuenta de que no son sólo cuervos? ¿Es que no se da cuenta que cada detalle está analizado a la perfección para poder representar SU visión? ¿Es que no se da cuenta de que una silla de Van Gogh no es una simple silla? Sí, yo también podría pintar sillas...y jamás se me pasaría por la cabeza pensar que soy igual a Van Gogh. Sí, yo también puedo bajar las teclas del piano, y no por eso se me cruzaría pensar que soy igual a Antonio De Raco. No son genios tocados por la varita mágica: son trabajores disciplinados e incansables, que han llegado al domonio total de un lenguaje a través de una técnica precisa, y pensar que en con un par de clases con cualquiera uno puede realizar un producto de la calidad de ellos es un realmente un verdadero insulto.
Justamente la locura deviene con la incomprensión del entorno, que no puede asimilar esa visión compleja y figurada, y que denigra al artista hasta ubicarlo a la altura del improvisado. Y morir en la pobreza como Van Gogh es un acto de honor, porque para eso hizo falta que fuera auténtico y que no se vendiera haciendo lo que otros le demandaban, cuadros que le hubieran dado de comer pero que nada tenían que ver con SU visión, simples combinaciones de colores y figuras que hubieran sido comerciales en su momento. Si hubiera sido así, hoy nadie se acordaría de Van Gogh, se lo aseguro.
Cada uno es libre de pensar lo que quiera, pero yo les aseguro que comprendo la locura del artista: perseguir la perfección en un mundo imperfecto y lleno de mediocridad genera auto-aislamiento y auto-encierro. Tal vez por eso el refugio en la naturaleza, que nunca juzga.

Daniel Rico dijo...

hola tws:

Recuerdo una película de KUROSAWA: un improbable turista japones contemporáneo se ve ante Vincent, que esta retratando un campo de girasoles. El oriental le pregunta porque se corto la oreja y el pintor responde: me estaba hasiendo un autorretrato y no me salia la oreja.

Siempre me pregunte si el retrataba el mundo como lo veia o como quería que se viera. De joven quiso ser religioso; me pregunto si su pintura es una vision del cielo o de su infierno personal.

En una mi casa también habia un cuadro de Van Gogh; pero un dia llego la policia y se lo llevo de nuevo al museo.

Perdon por entrar sin golpear la puerta.